21 jul. 2012

¿QUIEN DIJO PARA TOMAR CAFÉ?



Se rompe la rutina cuando tú y yo
nos encontramos,
y sentados en un café
dejan de existir lo demás.
Sin filosofía barata venimos a ser
amantes... de los instantes.

Juega la servilleta entre los dedos,
la taza de café, aún está caliente;
nos besamos con los ojos mientras...
tratamos de decir quienes fuimos estos días.


Tú, siempre en la mochila traes algo,
algo que me cause asombro,
porque, amas cuando te admiro.
No, ya sé,
tú no amas... Te aman…
¿Pero sabes…?
¿Cómo no nombrar en un poema de amor
al amor...?

Adolecen las horas,
no es indispensable el café
aunque tengamos frío;
es embarcarnos, llegar a puerto,
a ese puerto tibio de tu cuerpo y el mío...

Alargamos el diálogo,
esquivándonos la mirada
y el reloj como por descuido indica...
que ya no es hora prudente,
de regresar a casa, “obligatoriamente”
tendremos que buscar donde pasar la noche…
Llegar a nuestra isla dentro de una goleta,
donde dejar todo lo que nos aísla,
(las brujas y los demonios…)

¿Quién dijo para tomar café?
¡Ah!... claro ya sé...
(sonrisas)


30.03.09

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