Víveme donde te vivo
para no cruzarnos en el camino,
por esas calles olor a café recién molido
donde las servilletas eran excusa
para un poema libido.
Víveme donde te vivo
sin importar seguros, ni previas garantías
que respalden promesas o contratos
donde el sentimiento es frío.
Víveme donde te vivo
en un camino de piedras y espinas
con las que aprendemos a edificar
y zurcir las penas, a florescerlas en vilo.
Víveme donde te vivo
donde las tormentas masajean la fortaleza,
cauterizan dudas y abren respuestas vívidas
reafirmando lo sentido.
Víveme al despuntar el alba
en la bendición que elevo agradecida,
hora a hora teniéndote presente
en mi pan de cada día.
¿Dónde te vivo?
Donde tu eres el aliento que me anima,
donde no existen cobardías
porque este amor enorgullece mi vida.
23.12.13