7 oct. 2012

Océano casquivano





Vive mi espera pegada a la orilla,
como dulce tormento que tus sinrazones le imponen;
colgando tu afecto en el pico de las gaviotas
te consientes en playas lejanas.


Ciego océano casquivano, 
¿Cuándo te dolerán mis lloros en tus olvidos?

Mis lágrimas se difuminan en tus aguas.

Cuando tu oleaje tenga todo el poderío
regresarás a la sirena que te esperaba
buscando inundar sus entrañas,
más solo encontrarás un triste rompe olas 
porque me enseñaste que no hay mañanas.

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