14 jul. 2012

Mi dueño



¡Qué necesidad de ser seducida por tu alma!, 
Que me beses y el calor de tu aliento 
se plasme y acaricie muy fuerte mi cuerpo. 
Entregarme en cruz, porque siento 
que te pertenezco. 

¡Qué necesidad de vestirte de deseo!, 
Atrapar nuestro momento 
al guardar el pudor y respeto 
para saborear los te quieros, 
en la voluntad de mis requiebros 
la ansiedad de buscar tus besos. 

Si tú sientes que es amor lo que te entrego, 
esta necesidad que me alborota 
de verte feliz en cada momento, 
entonces dame tu boca 
quiero beber en ella tus silencios. 

Simplemente sabes amor 
que tú 
y sólo tú... 
Eres mi dueño.


Maricruz Díaz

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