15 jul. 2012

Inmensamente dueña



Yo que quisiera ser la dueña
de tus sueños y realidades,
de ese sol encumbrado
del horizonte sembrado
de los respiros,
de las ansias y delirios.

¡Ay de mi pasión enceguecida!
De esta boca que acuna la locura
al paladear tu piel de hombre
prohibida de pronunciar tu nombre...

¿Por qué el alma se entrega sin cordura,
hambrienta ante el hechizo de su aliento,
gimiendo... ¡Amor! ¡Amor! en aumento?

Y es que morir ante su fuerza...Cautiva,
aquieta la ávidez de mi sentimiento
para seguir volando sobre su viento.
Enlazada con el poder de los arcanos,
soy como me ves, un débil humano.

Que sucumbre cuando abre los broches
de la ternura y la ansiedad sin derroche,
al compañero de mi vida,
de las más maravillosas noches.




23.05.10

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