14 ene. 2010

Tramoya


Me dejas en el centro del circo romano
y yo aprieto los ojos y las manos,
en coro el gentío pide que salgan las bestias
que mi cuerpo descarnen en embestidas.
Pero yo sueño… ¿Sabes?
Sueño en la fuente de la vida
esa que para mí no esta prohibida,
y recuerdo todas las promesas compartidas

y cada caricia y cada desconcertante partida.
Ya siento los mordiscos de las fieras
ante tu mirada serena, el báculo de tu ego
con mi sangre ha sido revestido
el juicio… vendrá luego.
¿Cuántas cruces sepultadas se hayan en tu circo?
¿Cuántas muertes contabilizas en tu balance?
¡Cristos!
No olvides rey moro que son Cristos,
que resucitan al tercer día.




María de la Cruz Díaz
29 de setiembre 2008
Lima - Perú

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