14 ene. 2010

La deuda


¿Por dónde se perdieron tus sonrisas,
que luz eran también en mi fontana?
¿Quién ciega tu alegría?. ¡Dime hermana!
No quede sin pagar por ser sumisas...
_Hidalgo no rufián tomó mis brisas,
presté contemplación a su nirvana,
creyendo adivinar... ¡Fui cortesana!
amante sin amor de sus aprisas.


No llores por canalla sin decoro,
por simple mortal, siendo tan divina.
Princesa, tu corona no es un feudo

de ser oscurecido. El incoloro
sentir de un fingidor, ni celestina
pitoniza predice. Por adeudo... "


Del hombre mentiroso, por ser leudo
su vida es maldecida. Soledades
serán todos sus días mal habidos".



06 Nov 2008 / Maricruz Díaz

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