13 ene. 2010

Junco (A mí padre)



Eres de aquellos seres de vida perenne
de raíces profundas, que sujetan la herencia
ofrendada, en sonrisa sencilla contra el viento.
No existen pantanos que te asombren
pues vives de ellos y en ellos con belleza propia.
Eres alimento para tus aves de paso
la voz y fermento que acuna en su centro.
Como junco abrazado al agua y al frío
el amor fue, es y será tu desvarío...
Donador de tiempo y cariño
aunque arrecien los vientos
¡Tú sigues erguido !
Doblas como reverenciando a Dios tus rodillas
más te yergues luego ante toda prueba.
Junco amado, verde esperanza
tu vida trasciende
por tu palabra y nuestro cariño...

¡URPICHALLAY PAPITO!




©María de la Cruz Díaz Ll®
Enero 2008

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