13 ene. 2010

Curiosidad por nombre


Mi espíritu acostumbraba desahogar
en la poesía,
las ansias y penas con tenaz alegría.
Depositaba en los versos mis voces internas,
mis profundos deseos...
¡Mis puras utopías!

Renuncié cobrarle a la vida,
mis dolores,
mis sueños perdidos,
dejando toda penuria en el olvido
mas mi mente terca y envolvente
regresaba rememorando
mi triste historia…

Es allí, cuando apareciste tú,
hombre de curiosidad por nombre,
descifrando los velos de mi vida
ungiendo bálsamo en cada herida.

Varón,
valioso ser humano,
todo lo que tocas lo iluminas,
cada vez que sonríes
me ensanchas tanto la vida.

Tú, mudaste mi mundo a bellos instantes,
abrazaste este cuerpo deseando curarme,
buscando en mi mirada tu rostro…
¿Qué encontraste?
¡Esta mujer enamorada!.
que sólo Dios sabe en su tiempo
por qué debimos conocernos.
Sin balanzas, ni juzgados,
sin sentirnos tristes penitentes o angustiados,
creo que Él te puso a mi lado.



©María de la Cruz Díaz Ll.®
20.Jun.2008

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