21 jul. 2012





(soneto alejandrino asonante)


Si pudiera el romero quitarte ese cansancio,
ágil deshojaría la rama que en mi huerto
crece, la molería mutándola en ungüento
que quite tus dolores, ser en el gesto arcaico
la amante Magdalena con bálsamo aromático
que logra seducir prístinos sentimientos.
Todo se tornaría en lascivos aniegos,
seríamos delfines amando en un acuario...

Si Dios me permitiera ser ese tibio aire
que se cuela travieso entre tu colcha y sábanas,
sobre tu piel cobriza, alzaría pirámides,
innovando emociones, aleteando agallas.
Basta con el amor que teje los acápites,
robando al tiempo noches, haciéndolas mañanas.



12.12.09

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