13 jul. 2012

A destiempo


Somos esa novela sentenciada.
pasión bajo un arfueyo resignado,
religión sin misterio celebrado
mucho antes de lograrse y ser contada.


Siento mi alma perdida, limitada,
tengo en la boca el grito perforado
por un destino cruel que fue trazado,
sin juzgar que sería la afectada.


Alcanzaste ser luz que me deslumbra
a destiempo, en las sombras de mi vida
para luego desjarla en la penumbra.


Decente es sí quedar inadvertida,
en quietud, mientras todo se derrumba...
El tiempo juzgará la obra cumplida.


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