15 jul. 2012

¡Arena...sólo queda...Arena!



No queda partícula de greda...
Lo dulce se tornó salino,
arena...¡Arena!
son mis manos.

¿Escuchas aún el eco del amor?
Ha quedado en el coral enredado
de este pergamino ajado.

El tiempo hizo estragos,
que retener el recuerdo
de los instantes bordados,
es multiplicar los rezagos.

Culmino el camino
iluminada por tu mirada,
alentada en tu sonrisa,
abrigada entre tus brazos
bajo la cornisa.

Acuérdate de mí
así, 
como tu
 Mujer de Greda,
olvida que me viste de arena.

Ya deshace mi castillo en la orilla...
al canto de las sirenas.




05.12.09



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