14 ene. 2010

Perturbada

Somos atisbos peregrinos, en repasos
encubados en el sol de tu boca diamantada,
en la castañuela de tu risa cristalina.
¡Ay tu boca! tu boca me perturba…

Más, las estrellas azules guían mi camino,
seductor de fantasías, en la noche
la cascada apasionada se ha rendido,
ante el cauce bravío del río…

Despertemos, ya amanece…
He quedado enredada en tu pelo.

María de la Cruz Díaz
©Derechos Reservados del autor®
1ro de Nov.

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